Apuntes de Hierbas

Cómo usar plantas para el cansancio y falta de energía según mis estudios

Dos minutos: es lo que dejo pasar entre bajar el agua del fuego y verterla sobre las flores de manzanilla, y fue ese detalle chiquito, no la planta en sí, el que más cambió cómo llegaba a la tarde con la fatiga natural de siempre. Antes de meterme en serio a estudiar plantas curativas por mi cuenta, para mí el cansancio se arreglaba con más cafeína o, en el peor de los casos, aguantando hasta que se pasara solo.

Me crié en una casa donde el botiquín de farmacia era la única ley: mi madre se reía cada vez que mi abuela nombraba el té de manzanilla, como si fuera cosa de gente de antes. Así que llegué a adulta sin saber nada de yuyos. Después vino el 2020, la biblioteca cerró nueve meses y una amiga que se había metido de lleno en la naturopatía me pasó un curso online de plantas para pasar el encierro. No le di mucha bola al principio, pero la costumbre de bibliotecaria de anotar todo terminó ganando, y hoy tengo un fichero en Notion armado con lo que voy sacando de cada curso, ya van cuatro, todos por Hotmart. Esto de acá es una entrada de ese fichero, abierta para quien también esté empezando de cero y busque algo para el cansancio sin recurrir siempre a la farmacia.

Antes de seguir, una aclaración: los cursos que menciono en este fichero tienen enlaces de seguimiento, así que si te anotás desde acá Hotmart me paga una comisión y a vos no te cambia el precio. Recomiendo solo lo que curso de punta a punta, esto no es una vidriera de ventas. Y si tomás alguna medicación o tenés una condición de base, hablá primero con tu médico; no soy médica ni naturópata, soy bibliotecaria, y esto son apuntes de estudio, no indicaciones.

Plantas curativas que despabilan sin los temblores del café

Cuando arranqué el primer curso yo pensaba que lo único que servía para despertarse era la cafeína: sin café o mate, no había energía posible. Pero en Aprende Plantas Curativas, la profe Susana explicó algo que me cambió la cabeza sobre el romero (Rosmarinus officinalis).

Frasco de romero seco, la planta curativa que estudié primero para el cansancio, sobre una mesa de madera.

Según lo que anoté en mi fichero, el romero no actúa como un látigo para el sistema nervioso: según el curso, ayuda más a la circulación y a la agudeza mental que a inyectar energía de golpe, y el principio activo que entra en juego ahí no tiene nada que ver con la cafeína. Sirve, dice Susana, para ese cansancio que viene con niebla mental, esa sensación de leer la misma página tres veces sin que entre nada. Una amiga que arma talleres de costura con tela reutilizable en su casa me preguntó hace poco si el romero le servía para no quedarse dormida cortando tela de noche, y ahí me acordé de una crema de árnica de farmacia que probé hace tiempo, cuando el cansancio me venía con los hombros duros de cargar cajas en el trabajo, y no noté ninguna diferencia. Recién más adelante caí en que el árnica es de uso tópico, para dolores puntuales, no algo que uno tome para el cansancio de fondo, así que ni siquiera estaba probando la herramienta correcta para lo que buscaba.

Lo que todavía no tengo del todo claro, porque el curso no entra tan a fondo, es qué pasa con la presión alta. Leí en otros lugares que el romero podría subirla un poco, así que si sos hipertensa o hipertenso yo iría con cuidado. En mi fichero dejé anotado revisar qué dice el Ministerio de Salud Pública al respecto, porque la seguridad va primero. Si te interesa el tema, hace poco escribí sobre plantas para bajar la presión arterial que aprendí en mis cursos online.

El material que terminé recomendando: estas notas sobre el romero y la fatiga mental salen de Aprende Plantas Curativas, el curso con 4.6 de calificación que más me sirvió para entender las bases desde cero.

Recetas herbales y la digestión lenta: la conexión con el cansancio que no tenía en el radar

Esta pregunta me la hice en unas semanas de mayo que no paraban de llover: dormía mis ocho horas de siempre y me levantaba como si me hubiera pasado un ómnibus por arriba. Pensé que me faltaban vitaminas, pero el segundo curso, Recetas Naturales Curativas, me enseñó que mi cansancio estaba más ligado a una digestión lenta que a otra cosa.

La profe explicaba que si tu cuerpo gasta toda la energía procesando una comida pesada, o si tenés el sistema digestivo cargado, no te queda resto para nada más, como si la biblioteca gastara todo el presupuesto en arreglar el techo y no quedara nada para comprar libros nuevos. En el curso proponían plantas que apoyan al hígado y la asimilación de nutrientes, como el diente de león o la alcachofa, y ahí entendí que esto ya pisa terreno de la fitoterapia, no es solo tomar un té porque sí. Otra vez agradecí la maña de bibliotecaria de estudiar todo por mi cuenta con fichas, aunque ese método de estudio autodidacta da para su propia entrada en el fichero, no la voy a resumir acá.

Taza de infusión herbal oscura, ejemplo de una receta herbal mal preparada para el cansancio, junto a una nota de advertencia.

Lo que me voló la cabeza fue la diferencia entre preparar una infusión y una decocción, cada una sirve para partes distintas de la planta, y ya profundicé ese tema aparte en otra entrada del fichero. Para la cuarta semana de llevar mis notas al día, mientras se me enfriaba el té sin que me diera cuenta de tanto anotar, empecé a notar algo bien concreto: cuando preparaba la manzanilla dejando bajar un poco la temperatura del agua antes de verterla, sentía como si la presión detrás de los ojos, esa que se me acumulaba de mirar pantallas y fichas todo el día, aflojara de a poco.

Sigo sin tener del todo claro cómo medir la dosis exacta para cada persona. El curso da pautas generales, pero aclara que cada cuerpo es un mundo. Por eso peso mis hojitas en una balanza digital que tengo en casa, aunque a veces me pregunto si mi madre se reiría al verme pesar ortiga con tanta precisión en lugar de tomar una aspirina y seguir camino.

El material que terminé recomendando: para entender estas recetas y cómo combinarlas según lo que sentís, el curso Recetas Naturales Curativas es el paso siguiente después de conocer las plantas básicas.

Plantas estimulantes después de tener un bebé

Este es un tema que el curso no tocaba mucho, pero que salió en uno de los foros de alumnos y me pareció fundamental. Una compañera de curso, del Interior, preguntaba si podía tomar preparados de romero o jengibre porque no dormía nada con su bebé de dos meses, y ahí entra la prudencia que siempre nos recalcan.

Según lo que investigué por fuera del curso para completar mi ficha, las plantas estimulantes, incluso las naturales, pueden pasar a la leche materna, así que meterle un estímulo fuerte al cuerpo cuando ya estás agotada por la privación de sueño puede jugar en contra: te puede alterar más los ciclos de descanso rotos y dejar a un bebé más inquieto todavía. Lo que aprendí es que ese agotamiento extremo de padres primerizos no se resuelve con "energizantes" sino con las llamadas adaptógenos, plantas que ayudan al cuerpo a manejar el estrés en vez de forzarlo. Las contraindicaciones en el posparto y la lactancia son un capítulo aparte, así que ahí no me la juego con nada que no sea consultar al pediatra.

Balanza digital pesando hojas de ortiga para calcular la dosis de una receta herbal contra el cansancio.

Ahí vuelvo a mi maña de pesar todo en la balanza de la cocina: si una mamá con un bebé de dos meses me preguntara cuánto usar, no tengo una respuesta en gramos exacta, y esa incertidumbre me hace ser todavía más cautelosa con este tema puntual.

La OMS tiene guías sobre esto, pero nada reemplaza la charla con un profesional de carne y hueso. En mi fichero puse una nota en rojo: en lactancia, nada de experimentos sin aval médico. A veces queremos una solución mágica para el sueño, pero las plantas actúan de forma sostenida, no son un interruptor de luz.

Si tu cansancio viene con mucha irritabilidad, quizás te sirva leer sobre recetas con plantas para la ansiedad y los nervios que también tengo anotadas por acá.

Reflexiones finales de mi fichero de autoestudio

Una tarde que no daba más me fui a caminar un rato por Parque Rodó antes de volver a casa, y fue de las pocas veces que sentí que el cansancio bajaba sin que hiciera falta ni café ni infusión, solo cambiar el aire. Me sirvió para acordarme de que estudiar plantas no reemplaza cosas tan básicas como moverse o dormir bien.

Estudiar esto me dio una estructura. Ya no es "probar por probar": si tengo fatiga, primero miro cómo estoy comiendo y cómo anda mi panza; si el tema es el estrés, busco otra cosa; si es falta de foco, otra distinta. Es como organizar una biblioteca, si ponés los libros de poesía en la sección de medicina, nadie encuentra lo que necesita, y con las plantas pasa parecido si mezclás todo sin criterio.

Si sentís que estás siempre en low battery, capaz te sirve empezar a estudiar un poco por tu cuenta, no para volverte médica sino para entender mejor tu propio cuerpo. Arranqué con el curso que te menciono, que tiene una comisión de venta del 71% (te lo digo por transparencia), pero sobre todo lo recomiendo porque el material es serio y las fichas están organizadas por uso, no por nombres en latín que nadie recuerda. Armá tu propio fichero. Si querés arrancar como arranqué yo, podés chusmear el curso de Aprende Plantas Curativas. Es el que me dio la base para dejar de ser descreída y entender lo que hay detrás de un simple frasco de romero. Cuidate mucho, y cualquier duda, consultá a tu médico.

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