Apuntes de Hierbas

Remedios naturales para la alergia estacional según mis notas de estudio

Estornudo tres veces seguidas atrás del mostrador de préstamos, y ya sé que no es casualidad: es la temporada que Montevideo entera reconoce entre fines de agosto y mediados de setiembre, cuando el polen se cuela hasta por las ventanas altas de la biblioteca del Centro. Antes mi única respuesta era la farmacia más cercana; ahora, desde que empecé mi estudio autodidacta de plantas medicinales, mi fichero de Notion tiene una pregunta distinta para cada síntoma: ¿qué remedio natural conviene cuando la alergia estacional recién empieza, y cuál cuando ya estoy en pleno ataque de estornudos? Esta nota compara las dos respuestas que fui armando, una al lado de la otra, porque no son intercambiables. Confundirlas fue mi error más tonto, durante bastante bienestar natural perdido.

Antes de seguir, una aclaración de las que pongo siempre: los cursos que menciono en este fichero llevan enlaces de afiliado. Si te decidís por alguno desde acá, la comisión me la paga Hotmart, no vos — el precio no cambia. Cito solamente el material que yo misma cursé de punta a punta, nunca algo que no haya estudiado. Y aclaro lo obvio: no soy médica, ni herborista, soy bibliotecaria que lleva su propio cuaderno de estudio.

Alergia estacional o resfrío común: la diferencia que aprendí a mirar

De entrada pensaba que estornudar mucho era sinónimo de haberme enfriado en cualquier parada de ómnibus. El curso que arranqué primero, con la profe Susana, ordenó eso distinto: la diferencia está en cómo se siente el cuerpo, no en cuántas veces estornudás. Según mis notas, la rinitis alérgica trae un picor de paladar que aparece justo cuando el viento arrastra polen, mientras que el resfrío común suma un cuerpo cortado o una décima de fiebre que la alergia no da. Lo que más me sirvió de esa comparación fue la repetición: si te pasa lo mismo, temporada tras temporada, con los mismos árboles de siempre en la vereda, seguramente sea alergia y no un resfrío suelto.

El vecino de arriba, Esteban Porrini, que se jubiló después de años de mostrador en una farmacia, no descarta lo que ando estudiando, pero tampoco se entusiasma demasiado con que lo aprenda por un curso en línea. Según él, hay cosas que solo se aprenden atendiendo gente en persona. Lo cruzo seguido en la escalera y, cuando le comento algún síntoma raro, me tira una pregunta más de farmacéutico que de vecino. Con la rinitis vasomotora, por ejemplo, la que me agarra cuando prenden la calefacción fuerte en la biblioteca, ni él ni el curso me dieron una forma cien por ciento segura de distinguirla del polen. Esa es una de las dudas que sigue abierta en mi fichero.

Infusión de ortiga, una de las plantas medicinales para la alergia estacional, junto a fichas de biblioteca

Dos frentes distintos contra el polen: rutina preventiva y protocolo de urgencia

Del lado preventivo tengo anotada la ortiga (Urtica dioica), que en el material del curso aparece con propiedades antihistamínicas naturales cuando se toma de forma preventiva, antes de que arranque fuerte la temporada. La tomo en infusión; el curso distingue tiempos y formas de preparación según la parte de la planta, algo que dejé para otro fichero aparte porque ahí sí hay que ser preciso. Una noche, después de una taza preparada siguiendo justo las notas del segundo módulo, dormí de un tirón sin darme vuelta cada rato por la nariz tapada: el primer dato concreto que anoté a favor de la planta, aparte de lo que decía el manual.

No soy de probar cualquier cosa a lo loco. Ya aprendí, por las malas, que las soluciones drásticas no me funcionan: hace un tiempo probé tres semanas de dieta keto para bajar de peso y la abandoné por el malestar constante que me daba, sin ningún resultado que compensara eso. Por eso con la ortiga fui despacio, anotando cada taza en el fichero antes de decidir si de verdad hacía diferencia o si era sugestión mía.

Otra planta que tengo fichada para el terreno preventivo es el sello de oro, aunque acá en Uruguay cuesta más conseguirlo; la profe Susana explicaba que ayuda a desinflamar mucosas. Pero ojo: si estás con medicación crónica, esto entra directo en el terreno de las contraindicaciones cruzadas, tema que dejo para otro fichero porque merece su propio desarrollo. Ahí siempre mando a revisar la web del Ministerio de Salud Pública de Uruguay, porque las plantas son química y no hay que tratarlas como si fueran neutras.

El otro frente es el de emergencia, para los días en que ya estoy tapada atendiendo público y no puedo esperar a que la rutina preventiva haga efecto. En el curso Recetas Naturales Curativas encontré una vaporización simple para esos momentos: agua caliente pero sin hervir a los borbotones, un poco de tomillo — fácil de conseguir — y unos minutos inhalando el vapor, lejos de cualquier corriente de aire. No cura nada, solo destapa mientras dura el turno.

A Federico Almada, un lector montevideano que arrancó el mismo curso básico que yo por la misma época, le interesa más la composición del principio activo detrás de cada planta que el paso a paso de la preparación — me escribió preguntando justamente por eso, y ahí reconozco que mi fichero tiene un vacío: entiendo el uso, no tanto la química fina detrás.

El mismo remedio rinde distinto entre las cuatro paredes y el aire libre

Trabajo con aire acondicionado central buena parte del día, y noté algo que ningún manual básico explica: por más constante que sea con la infusión, adentro el remedio rinde menos. La razón parece simple: el aire recircula, y con él los mismos alérgenos una y otra vez, así que termino respirando polen reciclado aunque la ortiga esté haciendo su trabajo. El sábado que voy al Mercado Agrícola de Montevideo a comprar plantas sueltas, en cambio, el aire se renueva solo, y ahí la misma taza de la mañana rinde muchísimo más. Lo noto en cuánto tardo en volver a estornudar.

El curso me enseñó que la planta ayuda, pero no reemplaza cambiar el entorno donde la tomás. Lo que todavía no tengo resuelto es cómo airear mejor mi rincón de trabajo sin que se note demasiado — no puedo andar abriendo ventanas cada cinco minutos en pleno invierno.

Semillas de plátano de sombra en un alféizar de Montevideo, la fuente de polen de la alergia estacional

Elegir entre ortiga e inhalación de tomillo, según el día que tengas

Con estos meses de comparar los dos frentes, la regla que me quedó es simple. Si todavía no arrancó la temporada fuerte o los síntomas son leves y constantes, la rutina preventiva con ortiga es la que rinde; hay que sostenerla, no sirve tomada una sola vez. Si ya estás con la nariz completamente tapada en medio de la jornada, ahí la vaporización de tomillo da un alivio más inmediato, aunque dura poco y no reemplaza nada. Y si tenés asma o cualquier diagnóstico respiratorio, esa segunda opción directamente se cae del menú: el calor húmedo puede jugar en contra, y ahí no hay planta que valga sin que tu médico lo sepa primero.

Notion con el fichero de plantas medicinales y cuaderno de notas del estudio autodidacta sobre bienestar natural

Si te interesa seguir fichando otros temas cruzados con el estudio de plantas, tengo anotado también cómo tratar la retención de líquidos con plantas tras mis cursos online. El método para armar cada ficha es siempre el mismo: anotar, probar con cuidado y verificar la fuente antes de creerle a cualquier curso.

Algo parecido me pasa con los cursos que con las plantas: no hay uno solo que sirva para todo. Si estás arrancando de cero, el material que terminé recomendando es Aprende Plantas Curativas, porque fue el que me dio la base para no mezclar dosis ni plantas a lo loco. Si ya tenés esa base y lo que buscás son recetas concretas para el día a día, ahí rinde más el curso de recetas que mencioné antes, el de la vaporización. Con eso cierro el fichero de esta temporada de estornudos. ¡Cuidate y consultá siempre a un profesional!

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