Apuntes de Hierbas

Qué plantas sirven para el dolor de huesos según mis notas de estudio

Hay una diferencia enorme entre calmar la inflamación de los tejidos que rodean una articulación y "curar" el hueso en sí, aunque en casi cualquier grupo de Facebook sobre plantas curativas se hable como si fueran la misma cosa. Ese es, para mí, el mito más repetido dentro de la herbolaria para principiantes: alguien pregunta qué tomar para el dolor articular y le contestan con el nombre de una planta, como si el hueso reaccionara igual que un músculo cansado después de un mal movimiento. En esta nota separo una cosa de la otra, con lo que el curso que tomé realmente explica sobre el tema, y con lo que ese mismo curso deja sin responder.

Antes de meterme a estudiar esto en serio, mi reflejo con cualquier dolor era el ibuprofeno de siempre: calmaba el dolor de cabeza tensional un rato, pero volvía apenas se pasaba el efecto, así que nunca terminaba de sentir que estaba resolviendo algo de fondo. Con el dolor articular me pasaba parecido, alivio de un par de horas y vuelta a empezar. Fue esa sensación de estar tapando el síntoma la que me hizo buscar algo más estructurado que un comprimido.

Separá "curar el hueso" de lo que hacen realmente las plantas curativas

En el curso Aprende Plantas Curativas, que tiene una calificación de 4.6 en la plataforma y fue el primero que terminé, explican algo que me cambió la manera de leer cualquier receta para articulaciones: no se busca "curar" el hueso, porque eso es tema exclusivo del médico, sino desinflamar los tejidos blandos que lo rodean. El harpagofito, el jengibre y el sauce son las tres plantas que aparecen una y otra vez en ese módulo, y las tres actúan sobre esa inflamación de tejido, no sobre el hueso como estructura. Según mis apuntes, el harpagofito, la "garra del diablo", es de lo más estudiado que hay para procesos crónicos, aunque el curso aclara que el efecto no es inmediato: hablamos de un uso sostenido, no de un té que saca el dolor en el momento. Lo que mis notas no terminan de resolver, y ahí dice literal "investigar más", es si conviene descansar el harpagofito después de un tiempo largo de uso seguido o si se puede sostener sin pausas.

Raíz de jengibre y harpagofito seco sobre una mesa de madera, dos plantas curativas típicas para el dolor articular

El agua caliente sola no le saca nada a una raíz

Mi hábito de bibliotecaria de clasificar todo me sirvió acá más que en cualquier otro módulo. Antes de estudiar esto yo metía cualquier raíz en agua hirviendo y listo, y estaba equivocada: las partes duras de una planta, como la raíz del jengibre o la del harpagofito, casi no sueltan sus principios activos con una infusión simple, hace falta una decocción, un hervido más largo, no una pasada de agua caliente. Esa distinción entre infusión y decocción da para mucho más de lo que puedo resumir en esta nota, así que no me meto acá con tiempos exactos. Yanina, mi amiga de la facultad, me manda audios de diez minutos pasada la medianoche cada vez que arranca un módulo nuevo, y el de las formas de preparación la tuvo particularmente entusiasmada, a mí me sirvió sobre todo para dejar de desperdiciar la mitad de la planta por apuro.

El árnica no es inofensiva solo por ser natural

Este es mi mito favorito para desarmar, porque el árnica es la reina de cualquier botiquín casero: todo el mundo te dice "ponete árnica" ante un golpe. En una de las clases sobre seguridad botánica del mismo curso aprendí que, aunque es buena para golpes puntuales, el uso tópico sostenido puede irritar la piel más de lo que calma, sobre todo en pieles finas o sensibles.

Notas de estudio autodidacta sobre el árnica y frasco de ungüento natural para golpes

Yo pensaba que por ser natural se podía usar sin límite, y no es así: en mis apuntes puse en rojo que es para momentos puntuales de dolor fuerte, no para una crema de uso diario. Son cosas que mi madre, que solo confiaba en la farmacia y se reía de los tés de mi abuela, nunca tuvo forma de saber, porque nadie se las explicó con este nivel de detalle.

Si te interesa aprender a distinguir estas cosas con más criterio, el material que terminé recomendando para esta parte sigue siendo Aprende Plantas Curativas, porque da esa base de seguridad botánica que evita mandarse macanas con plantas que parecen inofensivas.

Se puede mezclar cualquier planta con la medicación para el dolor de huesos

Nilda, una lectora que me escribe desde Santa Fe desde hace un tiempo, me mandó justo esta pregunta citando el minuto exacto de un video de un curso donde algo la dejó con dudas: si el sauce, que tiene compuestos parecidos a la aspirina, se puede tomar junto con un anticoagulante recetado. Acá en Uruguay somos de tomar el remedio que manda el médico y, "por las dudas", un tecito encima, y ese "por las dudas" es justo donde está el segundo mito grande: pensar que, por ser planta, no interactúa con nada. Dentro de la fitoterapia en general el patrón se repite bastante: el riesgo más común casi nunca es la planta sola, sino la combinación con lo que la persona ya está tomando. El curso recalca que ese tipo de mezcla hay que consultarla con el médico tratante antes de probarla, no después, porque es una de esas contraindicaciones puntuales que conviene chequear caso por caso y no como regla general para todas las plantas.

Consulta de fuentes oficiales de salud antes de mezclar plantas curativas con medicación para el dolor de huesos

Lo que mi fichero todavía no explica del todo es la interacción exacta con los protectores gástricos que mucha gente toma junto con la medicación para los huesos, ahí directamente puse "pendiente" en mis notas. Por eso, cada vez que reviso estas fichas me acuerdo de que no soy médica ni naturópata: si tomás medicación crónica para la presión, el corazón o cualquier anticoagulante, hablá con tu médico de cabecera antes de sumar harpagofito, sauce o cualquier otra planta a tu rutina. Para eso sirven también las guías del Ministerio de Salud Pública de Uruguay o de la OMS, que tienen alertas puntuales sobre interacciones.

Y si además del dolor de huesos el estómago te queda resentido de tanto remedio, hay un curso más puntual, Gastritis y H.Pylori Natural, que tiene unas 9 reseñas bastante específicas sobre cómo cuidar la mucosa gástrica. Lo tengo anotado en mi lista de pendientes para más adelante, todavía no lo curso a fondo.

Lo que conviene revisar antes de creerle a un consejo sobre dolor de huesos

Con estos dos mitos ya separados, el criterio que me queda, y esto no sale de un módulo puntual, es más bien lo que fui cruzando entre varias fichas, es simple: antes de tomar cualquier planta para el dolor de huesos, conviene preguntarse si lo que se busca es bajar una inflamación de tejido blando, ahí entran el harpagofito, el jengibre, el sauce y el árnica tópica, o si el dolor viene acompañado de otra cosa, fiebre, hinchazón que no baja, un golpe reciente, que necesita mirada médica antes que cualquier tecito. Esa pregunta simple filtra mejor que cualquier lista de "las mejores plantas para el dolor de huesos" que circula sin ese matiz.

Armar un sistema propio de estudio autodidacta, en vez de quedarte con lo primero que leés en un posteo, ayuda bastante a notar estos matices. En el mío no mezclo plantas nuevas de a muchas: estudio una por semana y no paso a la siguiente hasta entender bien cómo se prepara, empecé así con el sauce, por ejemplo. También aprendí a diferenciar qué parte de la planta es la que sirve, si la hoja, la flor o la raíz, porque la forma de preparación cambia todo, ahí entra también la diferencia con una tintura, que concentra la planta de otra manera y da para una nota aparte. Y si el curso no explica algo, lo anoto como pendiente en vez de inventar una respuesta, la ambigüedad, para mí, es parte de estudiar en serio, no un defecto del método.

Base de datos en Notion para el estudio autodidacta de plantas curativas, pensada para quien recién arranca en la herbolaria

En el escritorio de madera junto a la ventana que da al patio interior tengo la carpeta con los módulos impresos al lado del teclado y un frasquito con una ramita seca que, cada vez que lo destapo sin querer, larga un olor tenue, como a polvo; es la señal de que estoy en medio de una ficha y no de una charla de café.

El criterio que me queda de todo este cruce de fichas no es una lista cerrada de plantas, es más bien la pregunta de arriba: tejido blando o algo que necesita médico primero. Si querés armar esa base desde cero, el programa que sigo usando como referencia para esto es Aprende Plantas Curativas, me sirvió para dejar de adivinar y empezar a anotar con algo de fundamento.

Si ya tenés claro qué plantas te sirven pero te falta el paso de cómo combinarlas en el día a día, podés mirar Recetas Naturales Curativas, que es más práctico para cuando ya identificás lo básico. Cuidate del frío estos días, sobre todo si cruzás por Plaza Cagancha camino al trabajo, este invierno viene bravo.

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