
No paré en el rellano de la escalera de la biblioteca, y la caja de libros se puso pesadísima en mis brazos justo cuando me agarró ese mareo repentino que después terminé estudiando a fondo entre las plantas medicinales de mi fichero.
Antes de seguir: los cursos que nombro acá tienen enlaces de afiliado — si te anotás desde este texto, a mí me queda una comisión de Hotmart, pero a vos el precio no te cambia. Esto es solo lo que estudié en serio, desde que la biblioteca cerró varios meses en 2020 y una amiga me pasó el primer curso de plantas medicinales. No soy médica ni herborista: soy bibliotecaria acá en Ciudad Vieja, y esto es lo que fui anotando sobre el vértigo y los mareos.
Cualquier planta no sirve para cualquier mareo
Mirá, durante mucho tiempo pensé que "mareo es mareo", y que cualquier planta que dijera servir para el vértigo me iba a calmar lo mismo. En este tipo de estudio de herbolaria autodidacta, lo primero que corrigió la profe Susana en el curso Aprende Plantas Curativas fue justamente eso: el Ginkgo biloba y el jengibre son las dos plantas más nombradas en este tema, pero no atacan la misma causa. Según el material, el Ginkgo se usa cuando el problema viene por la microcirculación cerebral — cuando no llega bien el oxígeno al cerebro —, mientras que el jengibre apunta más a los síntomas digestivos que acompañan al mareo, como las náuseas.
Lo único que había probado, antes de anotar nada en este fichero, fue una crema de árnica de farmacia, de las que hay en cualquier botiquín, pensando que algo antiinflamatorio me iba a bajar esa sensación de piso inclinado. No noté ninguna diferencia, y con el tiempo entendí por qué: el árnica se usa por vía tópica para golpes y dolores musculares, no para lo que pasa adentro del oído o en la circulación — esa distinción entre uso tópico y uso interno es otro tema que da para su propio fichero, pero ahí entendí que no es lo mismo.

Cómo preparar jengibre en decocción para las náuseas
Para el jengibre, la profe Susana insistía en algo que antes pasaba por alto: si usás la raíz fresca conviene una decocción suave, unos minutos de hervor, y si es en polvo alcanza con infusión. Esa diferencia entre infusión y decocción da para su propia explicación aparte — acá me quedo solo con la aplicación práctica, que para el jengibre fresco es decocción corta.
Lo que me quedó grabado es que el jengibre ayuda a que el centro del equilibrio del oído interno no se dispare tanto, sacando bien esos principios activos con el calor del agua. Lo empecé a tomar en el mate, un par de rodajas finitas, y me ayudó con esa sensación de inestabilidad, parecida en otra escala a cuando alguien busca remedios naturales para la sinusitis porque siente la cabeza pesada. Lo que todavía no tengo claro, porque el curso no entró en ese detalle, es si el efecto cambia cuando el jengibre quedó seco hace meses en la alacena.
¿Por qué el Ginkgo biloba no es tan inofensivo como parece?
El Ginkgo biloba fue una sorpresa: yo lo tenía anotado solo como planta para la memoria, hasta que en el curso de Nutrición Holística (esas 60 clases con 135 páginas de material para repasar) vi que ayuda a dilatar los capilares. Si el vértigo es de tipo vascular, mejorar el flujo de sangre al cerebro cambia bastante el cuadro, y esto ya entra en el terreno general de la fitoterapia, no solo en el de una planta suelta.
Ahí aparece mi fichero de advertencias: el material aclaraba que el Ginkgo no se toma como si nada si estás con aspirina o con algo para la presión, porque afina la sangre. Las contraindicaciones y las interacciones con medicamentos son, para mí, la parte más seria de todo este estudio — si ya tenés medicación crónica, antes de sumar cualquier planta hablá con tu médico de cabecera o fijate en las guías del Ministerio de Salud Pública.

El jengibre también sube la apuesta con la presión arterial
Acá mis notas se ponen específicas: aunque el jengibre es el estándar para el mareo, en uno de los módulos avanzados aprendí que su uso prolongado puede interferir con la presión arterial. Esto pesa si el vértigo no viene del oído sino de desajustes vasculares que ya vienen de antes.
Tomar jengibre todos los días pensando que es inofensivo, con la presión un poco alta, puede complicar el cuadro sin que te des cuenta. Es algo que la mayoría de los blogs de salud natural no mencionan, pero en el curso de nutrición lo remarcaron bastante. Ahora lo uso solo cuando el día viene pesado o cuando sé que voy a pasar horas moviendo cajas de libros en posturas raras.

¿El mareo viene siempre del oído interno?
Ordenando la sección de medicina de la biblioteca, el invierno pasado, noté que buena parte de los mareos vienen directamente de la postura. En el curso de Nutrición Holística explican que la hidratación y la salud de las cervicales son gran parte del trabajo: podés tomar todo el Ginkgo del mundo, que si estás deshidratada o con el cuello duro de tanto mirar pantallas (o estantes altos, en mi caso), el mareo sigue ahí.
Pensé en una amiga que arma talleres de costura con tela reutilizable en su casa: me contó que se levanta mareada después de horas agachada sobre la máquina, y al principio pensaba que era anemia. Lo que todavía no termino de entender, y que el curso no cubre del todo, es cómo diferenciar un vértigo postural de uno que viene del oído interno sin pasar por un especialista. Esa duda quedó anotada en el cuaderno de tapa de cartón donde guardo lo que no cierra, pasando el pulgar por esa textura un poco áspera y arenosa antes de seguir. Mis notas dicen que si el mundo gira es una cosa y si sos vos la que se siente inestable es otra, pero en la práctica me cuesta distinguirlos. Por eso siempre digo lo mismo: estas plantas acompañan, no reemplazan un diagnóstico — si te pasa seguido, como cuando alguien busca cómo tratar la acidez estomacal y nada le funciona, ya es momento de pedir turno con un médico.

Lo que me llevo de este fichero sobre vértigo y mareos
Con todo este tiempo revisando el tema, mi botiquín de bienestar cambió bastante: ya no corro a la farmacia por cualquier mareo leve. Primero reviso la postura, tomo agua, y si el mareo sigue, recurro a mis notas.
El jengibre, en decocción, me sigue pareciendo lo más efectivo para las náuseas y los mareos puntuales, siempre con cuidado si lo uso seguido por el tema de la presión. El Ginkgo biloba lo reservo para cuando el asunto parece venir más por circulación, atenta a las interacciones con medicamentos. Y la hidratación, por obvia que suene, sigue siendo la base de cualquier equilibrio, según insisten mis apuntes una y otra vez. En el curso también nombran la opción de tintura para quien no quiere lidiar con infusiones todos los días, aunque ese formato en particular todavía no lo estudié a fondo. Armar este fichero, entrada por entrada, terminó siendo tanto un método de estudio autodidacta como una forma de ordenar plantas; no muy distinto de catalogar libros, en realidad.
Si te interesa empezar tu propio fichero de plantas y no sabés por dónde arrancar, el material que terminé recomendando es el que usé yo: organizado, sin palabras raras, pensado para alguien que arranca de cero. Y si querés ir un paso más allá con cómo influye lo que comés en estos episodios, el curso de Nutrición Holística tiene una profundidad bastante buena. Los precios cambian seguido, así que lo mejor es fijarte en la página de cada uno para ver cuánto están pidiendo hoy.
Clasificar plantas termina siendo parecido a clasificar libros: ordenar el caos para encontrar la respuesta justa cuando hace falta. Ojalá estas notas te sirvan tanto como a mí esa tarde en la escalera, con la caja de libros todavía en los brazos.