Apuntes de Hierbas

Cómo organizar un herbario digital para estudiar plantas curativas

Una ficha de cartón en un fichero de biblioteca y una fila en una base de datos de Notion guardan el mismo dato, pero solo una te deja encontrar en un segundo qué planta usaste para un dolor de panza. Ahí está, para mí, toda la diferencia entre un herbario digital armado con criterio y una carpeta de capturas de pantalla guardadas al voleo. Vengo organizando en Notion lo que aprendo sobre plantas curativas, y la pregunta que más me hacen es siempre parecida: por dónde arrancar a estudiar plantas sin ahogarse en información suelta, de forma que sirva para el bienestar natural del día a día.

Antes de seguir, te cuento algo por transparencia: cuando menciono un curso en estas notas, el enlace suele ser de afiliado, lo que significa que si te anotás desde acá me llega una comisión sin que el precio cambie para vos. Solo nombro material que estudié entero, como Aprende Plantas Curativas, que terminó siendo la base de todo este sistema de fichas.

¿Por dónde arranco a organizar mi herbario digital de plantas?

Vengo de una casa donde mi madre solo confiaba en la farmacia de la esquina y se reía cada vez que mi abuela nombraba algún té para algo. Plantas curativas no eran parte de mi vocabulario hasta que la biblioteca cerró en 2020 y Yanina, una amiga de la facultad, me pasó un curso online para pasar el tiempo en un fin de semana largo. Ella cita a los profesores de esos cursos como si fueran autores de una bibliografía seria, así que cuando me dijo que no me preocupara por memorizar nada, le creí. No lo tomé en serio al principio, hasta que el hábito de clasificar información que uso en mi trabajo se metió solo en el medio.

Con Aprende Plantas Curativas aprendí algo que me cambió el enfoque: el objetivo no es guardar todo lo que se escucha en una clase, sino estructurar lo mínimo indispensable. Así fue como abrí una base en Notion y empecé a pasar en limpio cada módulo, sentada en el escritorio que tengo junto a la ventana que da al patio interior del edificio, con la carpeta de módulos impresos apilada al lado del teclado y un frasco chico de una planta seca que compré en la feria de Tristán Narvaja, como para tener algo real al lado de tanta pantalla.

Lo que todavía no tengo del todo resuelto es el tema de las variedades regionales: a veces un curso nombra una planta con un término que acá en Uruguay no usamos, y ahí termino buscando en sitios como el del Ministerio de Salud Pública para no meter la pata con las equivalencias.

Base de datos en Notion con fichas de plantas organizadas por uso medicinal

Las categorías que uso para que cada ficha sirva de verdad

El sistema no es muy distinto al de un fichero de cartón de biblioteca vieja, solo que ordeno las plantas por uso medicinal y no por familia botánica. Saber que una planta pertenece a las Asteraceae no me dice nada útil; saber que sirve para la digestión, sí. Cada ficha nueva responde las mismas cuatro preguntas: cómo se identifica sin margen de error, qué parte de la planta se usa, cómo se prepara exactamente y con qué medicamentos no conviene mezclarla.

Dentro de esas fichas uso etiquetas que fui aprendiendo a distinguir curso tras curso: diurético, carminativo, astringente, mucílago, cicatrizante, antifúngico, aceite esencial, cómo distinguir expectorante de antitusivo, colagogo de colerético, uso tópico de uso interno, infusión de decocción, tintura, principio activo, adaptógeno, fitoestrógenos, depurativo de detox. No explico cada término a fondo en la ficha — son más bien un filtro para buscar rápido, parte de lo que terminó siendo mi propio método de estudio autodidacta, porque explicar la fitoterapia como corresponde necesitaría bastante más que una columna de Notion.

Un dato que saqué del material de Nutrición Holística, que tiene unas 60 clases y 135 páginas de apuntes para repasar, es que la ficha tiene que quedar abierta a cambios. Si pruebo algo y me cae mal, lo anoto ahí mismo. No es solo lo que dice el curso, es también lo que me pasa a mí con esa planta en particular.

Manos revisando fichas digitales de plantas junto a un libro de botánica abierto

Las contraindicaciones van en una columna que no se puede ignorar

Acá me pongo más seria, será deformación profesional. En todos los cursos insisten en lo mismo: ninguna planta es inocua. Por eso en mi herbario digital hay una columna de advertencias que tiene que saltar a la vista antes que cualquier otra cosa — ahí entran las contraindicaciones y, sobre todo, la interacción con medicamentos, que para mí es la categoría más delicada de todas.

Cuando armé la ficha sobre remedios naturales para la sinusitis y congestión nasal, tuve que marcar bien grande que algunos aceites esenciales no son aptos para cualquier persona. Nilda Acuña, una lectora de Santa Fe que me escribe desde hace tiempo, me contó una vez que antes de probar algo de una ficha mía siempre lo contrasta con lo que le dice su médico de cabecera — y ojalá todo el mundo hiciera lo mismo, porque un curso online no reemplaza esa consulta.

Lo que todavía me genera dudas son las dosis para niños o para adultos mayores: los cursos dan rangos generales, pero como no soy médica ni naturópata, en cada ficha dejo anotado que hay que consultar antes de probar cualquier cosa. La OMS tiene información pública sobre seguridad en el uso de plantas, aunque para mí la palabra final siempre es la del profesional que te atiende a vos.

Apuntes de un curso de plantas con advertencias de seguridad y contraindicaciones

No todas las plantas merecen una ficha propia

Te doy mi opinión más personal, y quizás un poco discutible: no hace falta digitalizar cada planta que aparece en un curso. Al principio yo quería armar algo parecido a una enciclopedia con cientos de especies, hasta que entendí que eso era juntar datos por juntar. Mi criterio ahora es simple: entra al fichero principal solo lo que de verdad usé o pienso usar pronto, y lo demás queda en una carpeta aparte de lectura curiosa.

Si lleno Notion de plantas exóticas que no se consiguen en la feria de Tristán Narvaja ni en ningún lado cerca de casa, lo único que consigo es ruido visual que me distrae de lo práctico. Prefiero una ficha completa de una planta que de verdad compré ahí mismo, antes que diez fichas a medias de algo que nunca tuve en la mano.

Antes de armar este sistema, lidiaba con un dolor de cabeza tensional a puro ibuprofeno, que calmaba un rato y volvía apenas se pasaba el efecto. Por eso empecé a prestarle atención a qué planta servía para qué, en lugar de ir directo al botiquín cada vez. Tengo bien marcado un recuerdo de una tarde parada como tres horas entre estantes en la biblioteca, sin ese ardor que normalmente me agarra después de almorzar, y ahí fue cuando até cabos con la ficha que armé sobre cómo tratar la acidez estomacal y el reflujo.

Frascos de hierbas secas junto a una pantalla con el herbario digital organizado en Notion

¿Cómo mantengo el hábito sin agobiarme?

Armar este herbario me llevó su tiempo, no es algo que se resuelva en una tarde. Aprovecho los ratos después de salir de la biblioteca, antes de que se haga de noche, para sumar aunque sea una ficha nueva. El curso Aprende Plantas Curativas me dio la estructura inicial, y después fui sumando detalles de distintos lados.

Me preguntan seguido si no sería mejor un cuaderno de papel. El papel tiene lo suyo, y trabajar rodeada de libros todo el día capaz me hace quererlo más de lo razonable, pero lo digital permite buscar en un segundo. Si me duele la garganta, escribo "garganta" en el buscador de Notion y aparecen todas las plantas que anoté para eso, con sus contraindicaciones y su forma de preparación — es una herramienta de estudio, no un diario íntimo.

Si estás por empezar tu propio camino, no te compliques con la estética del fichero. Lo que importa es que la información sea confiable y que vos la entiendas de verdad. El material que terminé recomendando para arrancar con una base sólida es el mismo que mencioné antes, porque me permitió avanzar de forma metódica, sin promesas mágicas pero con bastante aplicación práctica.

Este herbario digital terminó siendo el puente entre mi trabajo con libros y este mundo de las plantas que sigo estudiando de a poco. Explorá el curso que me enseñó a organizar mis primeras fichas de plantas aquí.

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