
En mi fichero de Notion, la ficha de la ortiga tiene más subrayados en rojo que cualquier otra planta de la sección de anemia y hierro vegetal. Ahí arranca toda esta entrada: preguntas de autoestudio en herbolaria que me fui haciendo yo misma antes de saber dónde buscar la respuesta. Te cuento por transparencia de bibliotecaria: los enlaces a los cursos que menciono en estas notas de plantas medicinales son de seguimiento — si te anotás a través de ellos, a vos el precio te queda igual y a mí me deja una comisión. Solo pongo en el fichero lo que ya estudié completo, nunca lo que leí por arriba.
Antes de meterme con el curso de la profe Susana, en Aprende Plantas Curativas (ese con la calificación de 4.6 que me terminó de convencer de comprarlo), pensaba que el hierro solo estaba en la carne roja y, como mucho, en la espinaca de los dibujos animados. Fue de las primeras cosas que tuve que reacomodar en la cabeza.
Plantas con hierro que anoté para la anemia natural
La reina de esa ficha es la ortiga mayor (Urtica dioica). Anoté que es una de las fuentes vegetales con más hierro y clorofila, y que en el módulo la mencionan también como apoyo para lo que llaman "limpieza de sangre" — término que uso con pinzas, porque no tengo del todo claro qué tan literal es esa idea. En la misma sección tengo al diente de león, pero más como apoyo para que el hígado trabaje bien que como fuente de hierro en sí; el curso lo describe como depurativo, que no es exactamente lo mismo que "detox", aunque en internet se usen como sinónimos.
Lo que me costó entender al principio es que no alcanza con que una planta "tenga" hierro anotado en la ficha: importa también qué tan disponible queda ese principio activo para que el cuerpo lo aproveche, algo que un curso distinto al que sigo yo profundiza bastante más. Tampoco me cierra del todo si la ortiga que crece silvestre en algún rincón de Parque Rodó tiene la misma concentración que la de los ejemplos del curso — supongo que el suelo cambia la composición de la planta, pero eso quedó pendiente de revisar en algún material de botánica local.

Por qué la infusión de ortiga a veces no sube el hierro
Me pasó de tomarme una infusión de ortiga junto con un café bien cargado, sin pensarlo dos veces, y enterarme después por el curso de que ese fue un error de principiante. Ahí explican el tema de los taninos: el café y el té negro tienen compuestos que le bajan bastante la absorción al hierro cuando se toman cerca de las comidas o de una infusión curativa. No tengo el número exacto de cuánto baja — el curso lo menciona pero no cita el estudio original, y prefiero no repetir una cifra que no puedo rastrear hasta la fuente. Lo que sí quedó anotado es que el hierro vegetal (el que le dicen "no hemo") ya se absorbe peor que el de la carne de por sí, así que sumarle taninos encima tira por la borda buena parte del esfuerzo.
Lo que aprendí en Aprende Plantas Curativas es que la vitamina C ayuda a compensar esa absorción floja. Tengo anotado en rojo: acompañar la ortiga con un chorrito de limón o una naranja. En el curso también marcan la diferencia entre infusión y decocción, aunque para las hojas de ortiga alcanza con la infusión simple — la decocción la reservan para raíces o cortezas más duras. Y si ya tomás algún suplemento de hierro recetado, esto no es para que lo combines por tu cuenta: las interacciones existen, y para eso conviene consultar con tu médico antes de sumar nada.

Lo que aprendí sobre el embarazo y las plantas con hierro
A mí también me pasó de probar un atajo por mi cuenta alguna vez — tres semanas de dieta keto para bajar de peso que terminé abandonando porque el malestar no aflojaba nunca — y de ahí me quedó la lección de que "natural" o "de moda" no es sinónimo de que a tu cuerpo le vaya a sentar bien. Con el embarazo pasa algo parecido, según lo que anoté del curso: muchas mujeres cursan anemia durante la gestación porque el cuerpo pide más hierro que de costumbre, pero eso no significa que cualquier planta rica en hierro sea automáticamente segura en esa etapa.
En el curso advierten en letras grandes que no se puede recomendar ortiga a una embarazada así como así — algunas plantas con hierro pueden traer efectos secundarios uterinos si se usan en dosis altas o mal indicadas. Ahí entra de lleno el tema de las contraindicaciones, que en el material tratan aparte de las propiedades de cada planta, como dos fichas distintas dentro de mi base de datos. Yo, como bibliotecaria que solo organiza información, siempre les digo a mis amigas: esto es lo que aprendí en el curso, no es regla para todo el mundo. Si estás esperando familia, antes de tocar cualquier yuyo hablá con tu obstetra.
Incluso para quienes no están embarazadas pero cursan otro tema, como lo que anoté sobre plantas para la vesícula biliar inflamada que encontré en mi fichero, aplica la misma lógica: el cuerpo es un sistema, y lo que ayuda a la sangre puede recargar otro órgano si no se hace con cabeza.
Mezclar ortiga con medicamentos que ya tomo
Esta pregunta me la hacen bastante seguido, y la mayoría de las veces termino golpeando el techo, literal, porque mi vecino de arriba, Esteban, fue farmacéutico antes de jubilarse y nos cruzamos seguido en la escalera. Es de las pocas personas con las que puedo hablar de esto sin que se ponga dramático: te dice derecho si algo puede pisarse con un medicamento o no, sin vueltas. Lo que me marcó de una charla con él es que la interacción entre una planta y un remedio no depende solo de la planta — depende también de la dosis, de hace cuánto tomás el medicamento y de tu cuadro particular, algo que ningún curso online resuelve del todo porque no te conoce a vos específicamente.
Para el hierro puntualmente, si ya estás con un suplemento recetado o con alguna medicación crónica, la recomendación que anoté —y que Esteban confirma con su experiencia de mostrador— es simple: consultalo con tu médico antes de sumar una infusión con la idea de "reforzar". Para leer algo más formal sobre interacciones, el sitio del Ministerio de Salud Pública de Uruguay tiene información más seria que cualquier fichero mío.
Cómo armo cada ficha nueva en mi Notion
Mucha gente me escribe preguntando cómo hago para no perderme entre los cuatro cursos que ya llevo completos. El sistema, en el fondo, es el mismo método que usaba para catalogar en la biblioteca antes de meterme con las plantas: cada planta es una página, con una foto para no confundirla con otra parecida, las propiedades que dice el curso, y una sección aparte de dudas. Ese método de estudio autodidacta —armar el propio fichero en vez de memorizar de un manual— fue lo que más me sirvió, más que cualquier plataforma en sí.
En cada ficha también anoto la forma de preparación, porque no es lo mismo una infusión que una tintura: esta última la reservo para cuando el curso la menciona como forma de conservar la planta por más tiempo, aunque todavía no me animé a preparar ninguna en casa. Para la ortiga en particular tengo aparte una nota de que el curso la trata solo para uso interno, en infusión, y no para uso tópico, que es otra categoría que abren para otras plantas dentro del mismo módulo.
Durante un tiempo crucé los apuntes de este curso principal con lo que iba viendo en Recetas Naturales Curativas, que es más práctico y enseña a meter las plantas en la comida de todos los días. Ahí aprendí, por ejemplo, que se pueden agregar hojas de ortiga bien lavadas y escaldadas a una tarta de acelga, para ir sumando hierro sin que parezca que estás tomando un remedio.

Lo que todavía no tengo resuelto
Tengo una libreta de tapa de cartón, aparte de la base de Notion, donde anoto a mano las dudas que no logro cerrar — esa tapa tiene una textura media áspera, granulada, que reconozco con los dedos antes de mirar qué anoté la última vez. Ahí quedó la duda de la diferencia exacta de biodisponibilidad entre la planta seca y la fresca: el curso dice que la seca concentra más los minerales pero la fresca mantiene otras vitaminas, y todavía no encontré una explicación que me cierre del todo.
Un lector de acá, Federico, que arrancó el mismo curso introductorio más o menos cuando yo, me escribió una vez pidiéndome la fuente concreta detrás de lo de los taninos y el hierro — no le alcanzaba con que yo dijera "el curso lo explica así". Tuve que reconocerle que no tengo el estudio original a mano, solo lo que quedó anotado en la ficha, y que por eso prefiero no inventar un número que no puedo respaldar. Me pareció justo el reclamo.
No tiene nada que ver con el hierro, pero en esa misma libreta quedó anotada otra cosa: una tarde herví agua para una manzanilla, la dejé bajar hasta el punto justo de calor, y al tomarla sentí como si una presión rara que tenía atrás de los ojos, de tantas horas de pantalla, se aflojara de a poco. La archivé igual, por si alguna vez encuentro para qué ficha sirve. Cosas así son las que me hacen pensar que esto que en el curso llaman fitoterapia es un campo enorme, y que cuatro cursos de Hotmart apenas rasguñan la superficie.
Para cerrar el fichero por hoy
Estudiar plantas me hace pensar en mi abuela bastante seguido — no sé qué diría si viera a su nieta, la bibliotecaria de la nariz metida en los libros, pagando cursos online para entender lo que ella juntaba en el patio sin pensarlo dos veces. Los tiempos cambian, y a mí la estructura me da seguridad: no ando probando cosas al azar, sigo lo que anoté del material que terminé recomendando, que es Aprende Plantas Curativas.
Si sentís que te falta energía o notás que estás más pálida de lo normal, no te automediques con plantas antes que nada. Andá al médico, pedí un análisis de sangre y, si te confirman que te falta hierro, ahí sí sacá tus propios apuntes y vas viendo cómo complementar. También tengo fichado algo sobre hierbas para parásitos intestinales y sobre qué plantas sirven para las encías, porque al final del día todo esto de la nutrición está más conectado de lo que parece.
Me queda mucho por anotar, pero tener todo fichado me da la misma sensación que cuando ordenaba un estante enorme y por fin encontraba el índice correcto. Si estás por arrancar tu propio fichero, el curso por el que empecé yo sigue siendo un buen lugar para no perderte entre términos que al principio suenan a chino.